Archivo de la categoría Caminatas

Colores de un paseo

Fin de semana por los alrededores de El Hoyo

Continuará…

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Cuando de caminar se trata …

Buena vista de desayuno

Continuando con una antigua nota de aruel acerca de nuestros paseos por el humeante Chaltén, dentro del PN Los Glaciares

Secando al sol

Luego de un intenso día de caminata, iluminó la luna llena, sopita y a la bolsa.

Fue una fresca noche en el campamento Poincenot y despertamos con el cielazo soleado que nos hizo disfrutar de unos buenos mates y arrancar calentitos un nuevo día.

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Con ganas de ver y ver y conocer aquel lugar alejado al que nuestros pies llegaron, primero nos fuimos de paseo por un sendero que sale desde el campamento hacia Piedras Blancas. Otra ronda de mates al sol y la infaltable vista  increible (porque es así, todo es un espectáculo), en este caso de otro glaciar.

En el parque de los Glaciares

No podíamos demorarnos mucho porque la travesía continuaba.

Previamente habíamos desarmado campamento, dejando las mochilas listas, a la espera de nuestros hombros para seguir camino al próximo campamento, llamado D’Agostini, aproximadamente a 3/4 horas de caminata.

Con cara de pocos amigos

Objetivamente el camino es llano y bastante abierto, de a ratos se interna en el bosque más tupido y se atraviesan las lagunas Madre e Hija.

Subjetivamente, se me hizo laaargo !!! Como todo en la vida, hay días y días, y éste no fue uno en el que mi ánimo bailara de contento.

El cansancio físico que tenía se manifestó con un tanto de malhumor por mi parte porque no quedaba otra que caminar, caminar con la mochila, y caminar hasta llegar, que nunca se sabe cuándo.

Lengas y laguna por Gaby

Tantas cosas pasan por uno ahí !  Y eso es lo fascinante y potente del caminar, además de los lugares que se transitan, lo que uno siente  en cuerpo y mente.

Tras horas de andar y poco hablar, atravesando lengas y más lengas, la vista del Fitz Roy quedó atrás y aparecieron otros picos hermosos, el Cerro Torre y sus compañeros.

La calma del alrededor era otro regalo de la naturaleza. Ya estaba atardeciendo y con la luz particular de esa hora llegamos al campamento D’ Agostini, que como el otro, está ubicado en un bosque cercano al río. Ambos son agrestes, es decir, sin servicios, cuentan con letrinas pero, en mi opinión, mejor los yuyitos (manteniendo la limpieza, por supuesto).

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Puesta de sol sobre el Torre

Tomamos un rico café batido, armamos la carpa y bajó el cansancio para todo el grupo.

Bosques altos de lenga y ñire

Así que ni bien empezó a caer la fresca de la noche, que siendo abril y estando cerca de los glaciares, era importante, ya nos metimos en nuestra querida carpa.

Noche de viento y el cielo que amaneció tapado, estaba tapadísimo a las pocas horas.

Esta vez el cansancio le hizo efecto a Aru, y no salió de la carpa hasta tarde. Mientras tanto con Gaby y Sol fuimos a conocer la Laguna de los Témpanos, que por suerte! estaba a pacitos del camping.

Témpanos color crema del cielo

Como indica su nombre, se ven de cerca los témpanos flotando en la laguna. Tremendo viento había y espesas nubes tapaban los cerros, así que  volvimos al camping para debatir si quedarnos o irnos.

Volviendo al Chaltén

La inminente tormenta fue más fuerte que la fiaca de armar y de nuevo caminar. Con energía y velocidad, emprendimos la vuelta al pueblo del Chaltén.

Como de costumbre, en el camino nos la pasamos hablando de todo lo que íbamos a comer al llegar. Dicho y hecho, ya en la gitana nos comimos unas empanadas con cerveza y seguimos degustando en el barcito del pueblo. Ahí vimos la lluvia, que finalmente llegó y con toda.

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Con aire de otoño

Cuando nómades más constantes  éramos, justamente, con actitud nómade.

En e l vaivén de un nuevo ritmo de vida estamos pero estamos!

Maravilla de lengas y nieve

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Siempre quise ver el otoño de otro lugar  fuera buenos aires.

Estación que vivimos por la patagonia, empezando en Tierra del Fuego.

A medida que fuimos subiendo y el otoño avanzaba, la locura de los colores era más intensa.

Hasta que llegamos al Chaltén, en Santa Cruz y el paisaje era un estallido para los sentidos.

La lenga ! Es un árbol de la familia Nothofagaceae que habita en la Cordillera de los andes. También conocido como roble blanco.

Es una especie representativa del bosque andino patagónico y en nuestro país se encuentra desde Neuquén hasta Tierra del Fuego.

Dependiendo de la altura en la que crecen, pueden ser desde altísimos árboles hasta pequeños arbustos, ya más arriba, cerca de las nieves.

Sus hermosas hojas son verde oscuro. Y… aquí está la magia: en otoño se tornan rojas y amarillas.

El contraste de las lengas con el verde de otras hojas, la nieve y los motañosos Andes.. ayayay!

Caminando entre ellos estuvimos tres días en los alrededores del cerro Chaltén.

Inolvidable para cuerpo y alma.

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En la capital nacional de la caminata.

Cerro Chaltén y Torre desde la ruta.

Cerro Chaltén y Torre desde la ruta.

Ahora que estamos bajo el influjo del calorón norteño, en las cercanías de La Calderilla (Salta), lugar donde Guemes y Belgrano se reunieron, nos es placentero recordar al otoño pasado.

En el punto cardinal opuesto y con temperaturas que rondaban los cero grados, nos propusimos con Lu, Gabi y Mery (mi hermana que andaba de visita), hacerle honor a la capital nacional del “Trekking” que no es otra cosa que la de caminar y caminar.

Lengas y Ñires colorean los senderos

Lengas y Ñires colorean los senderos

El Chaltén es una pequeña población ubicada en las faldas del cerro homónimo. En realidad al cerro se le conoce como Fitz Roy, tal como lo bautizó el Perito Moreno. Como a mí esa historia no me dice nada, y como ya tenía un nombre y ese es mucho más bonito y propio io le voy a seguir llamando como a él le gusta: Chaltén (montaña humeante en tehuelche).

un-descansito-sanguchero

un-descansito-sanguchero

Al parecer de entendidos en materia geológica, estos curiosos picos (tanto del cerro que hablamos como el del Torre que tiene a su lado) son formaciones posteriores a la de la cordillera de los Andes. Hermanos con las Torres del Paine chilenas, fueron dados a luz luego de que por presiones de las capas tectónicas emergieran a la superficie tanto roca sedimentaria como un super granito. El correr de las glaciaciones les dió la forma actual y pim pam pum ahi lo tené: un EPETACULO!

casi llegando al Poicenot

casi llegando al Poincenot

Cómo ia le habiamos llegado casi de noche, nos pareció oportuno postergar la caminata con mochila y carpa para el otro día y hacer camita en jostel. Así fue que nos quedamos en uno llamado Marconi, donde su dueño nos mostró asombrosas fotografías de cuando realizó la zarpada caminata por los Hielos Continentales.

mapa del recorrido (celeste esta nota)

mapa del recorrido (celeste esta nota)

Si si, atrás de esta formación se esconde el campo glaciar continental mais grande do mundo que tantos problemas nos trajo con nuestros hermanos chilenos (claro, es una reserva gigante de agua dulce sobre la que aún no se han fijado los límites).
Ah, casi me olvido, todo este lugar pertenece a la parte norte del Parque Nacional Los Glaciares.

Area de acampe Poincenot

Area de acampe Poincenot

Bué, la mañana llegó y nos preparamos pa salir rumbo a la aventura. Dejamos a la Gitana en la entrada al sendero que nos llevaría al campamento Poincenot y tucu tucu taca taca empezamos la caminata con las mochilas bien cargaditas.

Se viene la onda come nieve

Se viene la onda come nieve

Entre hermosos bosques de Lengas y Ñires fuimos cuesta arriba, Mery quien pensábamos le iba a costar esto de caminar por la montaña con mochila llevaba la delantera y arengaba al equipo mientras sacaba una foto cada 50 metros. A la hora de caminar llegamos a un hermoso mirador, aprovechamos la oportunidad pa comer unos ricos sanguchitos.

Llegando a laguna de los tres

Llegando a laguna de los tres

Seguimos la marcha en la maravilla de paisaje otoñal, bordeando ríos, atravesando espesos bosques y alguna que otra pampa donde la vista era única e irrepetible a cada paso (en éste tramo nos encontramos con los muchachos que estaban haciendo la 40 y ya habíamos conocido en el Calafate). Finalmente luego de 2 horitas y algo más llegamos a la zona de acampe libre llamada Poicenot (aquí nos encontramos con un austriaco con el que estuvimos en Torres del Paine). Un poco fatigados armamos campamento y nos dijimos: que onda, seguimos camino a la Laguna de los Tres? (lease hora y media más de caminara pero super empinada y con nieve). Era día de gloria, así que ya sin mochilas le dimos pa lante.

El Chaltén y Laguna de los tres

El Chaltén y Laguna de los tres

Sube que te sube ya a pocos metros los manchones de nieve abundaban. Mery fue la pionera en probar calmar la sed con agua cristalizada y poco a poco todos fuimos convertidos al culto de come nieve.

camino-de-vuelta-al-campamento

camino-de-vuelta-al-campamento

El paisaje se va poniendo de buenísimo a insuperable metro a metro y cuando ya parece que llegás, llegaste y estas ante una imponente laguna verde esmeralda, glaciar un poco más arriba coronado por el omnipresente y majestuoso Chaltén y su séquito de nubes que lo viste y desviste en cuestión de segundos.

Anocheciendo en la bajada

Anocheciendo en la bajada

Como buenos argentos de ley, nos tomamos unos ricos matecitos, probamos el inmaculada agua de la laguna, sacamos muchisimas fotos, y ya atardeciendo emprendimos la vuelta a nuestro campamento. Todo el camino fue algo de lo más bello en todo el viaje. El ténue rojo del Sol atardeciendo pintaba las nieves de las cimas vecinas, mientras la Luna hacía su aparición entre ellas y nubes que iban y venían.

Chicas superpoderosas!

Chicas superpoderosas!

Ya de noche hicimos aparición en la zona de acampe, el austríaco y algunos otros se habían preocupado por nosotros y ya estaban en grupo de rescate a por nuestra suerte. Cha gracias querido, todo un gesto.
Cenamos, charlamos, y gracias a Mery pudimos ver lo que nunca antes: un arco iris Lunar! Si si, entre las nubes y desde una pampita cercana con vista al cerro allí estaba! Y así el mágico Chaltén nos cerró un día de maravilla y magia.
Hoy desde la otra punta, Chaltén querido, te recordamos y agradecemos esos eternos regalos que nos has dejado impreso en el alma…

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Un salto con apellido

Es Berrondo, el salto que nos cayó de sorpresa.

Oberá colapsada de turismo y sin camping .. nos dirigimos a este otro camping, de los únicos que se encuentra en las cercanías de la ciudad (está a menos de 10km.)

Es un lugar muy amplio y tiene muuy buenos quinchos: bien grandes, con mesas, luz y agua. Como casi todo camping misionero, es organizado, y las parrillas y los baños nunca faltan.

Eran unos días de lluvia muy grises. Asi que ahí nomás armamos la carpita y nos protegimos en el techito del quincho.

FuriosoCómodos, pudimos disfrutar de la paz y la magia de la lluvia.

A la mañana, después de unos mates, me fui a visitar el salto que allí se encuentra.

Será que el nombre serio no me atrajo y fui a visitarlo sin mucha expectativa.

Primero vi el arroyo corriendo fuerte, desbordado y ya me entusiasmé.

Llegué al salto y me llevé flor de sorpresa al verlo tan tan colorado!!!!!

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Ya al otro día las aguas bajaban más calmas y el berrondo se aclaró.

A la tarde nos fuimos a la ciudad a buscar a la Titi. Que llegó con todas las pilas!

De una fuimos para el camping y expedicionamos por la selva (intensa también por la lluvia) entre helechos, lianas y cactus.

Después seguimos caminando por un caminito de buey que nos llevó hasta un “claro”, en verdad una zona desmonontada mediante el fuego. Fuerte la sensación de caminar por ese lugar medio muerto y negro.

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y la selva ?

y la selva ?

Comimos algo rico y nos fuimos a dormir. La misma noche que íbamos a estrenar nuestra camita de carpa, con las sábanas recién traídas por la Titi, el colchón se pinchó y desde ahí volvimos al habitual aislante compañero.

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Al otro día partimos. La iniciamos a la Titi en la tarea del desarme y rogándole al sol que apareciera, agarramos las bellas rutas.

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Aguas de Iguazú

Estamos en Misiones, vamos a Las Cataratas. En el noroeste de la provincia caen estas bellas bestias del rio Iguazú.

Todo salto nace por una falla en un cauce de agua.

 En Misiones hay por todas partes y de todo tipo.

Hasta que llegás al Parque Nacional Iguazú y no se puede creer, no se puede creeeer!

Armamos campamento en el Lago Urugua-í, a 30 km. del parque.

La mañana siguiente bien temprano ya estábamos adentro. Un poco desorientados al principio con la apariencia disney de la cuestión: molinetes, micros, gente, guías, planos, carteles, excursiones…

La caída

La caída

Pero duró poco porque ahí nomás nos fuimos a hacer el “Sendero Macuco”, el único dentro del parque.

Fauna no vimos pero sí tuvimos la primer vista del río y un bello saltito solitario de un arroyo, que se encuentra en el antiguo cauce del rio Iguazú.

Segundo momento del día: lo que se conoce como el circuito inferior y el circuito superior.

 

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Son las pasarelas por donde se pasea para deleitarse con las distintas vistas panorámicas de las cataratas y todo el verdor que las rodea, o para empaparse cerca de algún salto.

   

 Foto, foto, foto, mirar para todos lados y fascinarse.

Pausa.  Salió el sol de entre las nubes y empezó un nuevo día.

Así que fuimos hasta el auto a hacer cambio de vestuario, de provisiones y prepararnos para la frutilla del postre:  el salto Garganta del Diablo.

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Nos tomamos el trencito hasta dicha estación. Hermoso el camino, que va bordeando el río y la selva.

Y después la pasarela de un poco más de un kilómetro que va por encima del Río Iguazú hasta llegar a la Garganta del Diablo.

Ya cuando te vas acercando ves la bruma que de ahí sale.

Y cuando estás al lado, es una experiencia única. Estar ahí es estar vivo.

 

Ni idea del tiempo que estuvimos, nos fuimos cuando nos echaron porque cerraba el parque.

la bomba que empapa

la bomba que empapa

Pero ahí no terminaba nuestra jornada cataratas.

Fuimos a Puerto Iguazú (la ciudad de la triple frontera) y nos comimos una pizza con cerveza porque el clima lo ameritaba.

Volvimos al parque ya de noche para hacer la caminata de luna llena.

En la puerta mateamos con un chofer, que nos contó de la emoción que le daba cruzar a Paraguay en balsa y ver desde el río la costa de los tres países.
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Se hizo la hora y nos juntamos con el grupo, en su mayoría contingentes de jubilados.

La excursión: el tren, la caminata sobre el río y la garganta del diablo únicamente con la luz de la luna llena y en silencio (muy díficil de lograr al principio por los grandes que estaban peores que los niños).

Cataratas nocturnas (por Aruel)

Cataratas nocturnas (por Aruel)

Salimos disparados por la pasarela para poder tener una buena vista pero como la garganta escupía tanta agua, el mirador estaba casi vacío.

De nuevo nos quedamos hasta que nos echaran y más empapados que a la tarde volvimos, ahora con los sonidos selváticos de la noche.

Un brindis con caipiriña nos cayó de sorpresa y siendo casi medianoche nos fuimos para el camping.

Todavía quedaba algo más de agua para este día intenso: se venía una flor de tormenta.

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En nuestro corazón: Parque Provincial Moconá. Introducción.

Yerbatales desde la ruta

Yerbatales desde la ruta

Un nuevo día de ruta nos esperaba, éste cargaba con la hermosa ansiedad de llegar a un hito en el viaje: los Saltos del Moconá. Entre que algo habíamos leído, y, guiados por consejeros que hasta ahora nos han tirado fijas, salimos del Parque Provincial Salto Encantado haciendo la ruta nacional 14 y la 2 provincial.

El río Uuguay desde la ruta

El río Uuguay desde la ruta

El paisaje que rodea el camino de ambas rutas es insuperable! Atravesar las sierras selváticas de Misiones salteando bajadas y subidas que alcanzan bellísimos puntos panorámicos no es moco de pavo. Agregarle a este paisaje el curso del río Uruguay y la ribera brasilera al costado ya son palabras mayores.

Los ultimos 30km ... por la selva!

Los ultimos 30km ... por la selva!

Llegamos a la ciudad de El Soberbio (último ejido urbano) luego del mediodía, razón por la cual se nos dificultó un poco conseguir algunas cositas esenciales como el vino. El camino se encuentra asfaltado hasta unos 30 km antes, donde comienza un ripio bien consolidado alternado por trechos en construcción ya que al parecer en breve se asfaltará todo el trayecto.

Una de las últimas subidas se puso bien peluda con su pedreguyo bien sueltito, pero con un poco de sudor, triki traka con el acelerador y aroma de neumáticos ardiendo pudimos sortearlo y llegar sin más apremios.

Asi es la papa del Mocona (*)

Asi es la papa del Mocona (*)

La papa de este parque es un singular y casi único caso de accidente geográfico en el mundo: un tramo de unos 3km del río Uruguay presenta una falla en medio de su lecho formando un salto horizontal al curso de agua con una caída de aproximadamente 10 metros. Debido a su naturaleza, éste fenómeno es solo visible si el nivel de agua es relativamente bajo. 

Papa nro 2 (*)

Papa nro 2 (*)

En el sendero Chachi

En el sendero Chachi

El Colo, guardaparques del Moconá, nos recibió con buenas y malas noticias: los saltos podían verse pero aún estaba alto el río como para atravezarlo caminando y poder verlos desde arriba. La buena era que teníamos la posibilidad de pescar una lancha que podría llevarnos a recorrerlos. Además de esto último y no sin menos importancia, nos informó sobre el parque mismo y los distintos senderos que se pueden recorrer.

Con un Timbó añoso!

Con un Timbó añoso!

Armamos la carpa, picoteamos algo y salimos a recorrer el sendero Chachi. En él se presenta la verde y bien diversa exuberancia de la selva. Entre cantos de aves e innumerables formas de vida del reino vegetal en estado de climax (dicese de cuando el hombre no le ha metido mano), se llega a un balcón encajado en medio del cerro con una hermosa vista del río Uruguay.

Vista desde el Balcón!

Vista desde el Balcón!

Ya de vuelta al área de acampe, nos tomamos unos matecitos con ambos guardaparques: el Colo y el Víctor. Nos invitaron a acompañarlos en la ronda cotidiana que realizan para ver el nivel de agua del río y otras cositas… he aquí una sorpresa divina: mientras mirábamos la costa del lado brasilero un Tapir o Anta se nos mostró a lo lejos.

 

Un Tapir, no el que vimos!

Un Tapir, no el que vimos!

Éste no es un bicho sencillo de ver, incluso era la primera vez que el Colo lo veía en sus muchos años por la selva… yo que lo imaginaba un ser mitológico no dejo de agradecer a la pacha todos los días por esa muestra.
El día de sorpresas aún no terminaba, pero como reza un lema del viaje: todo no se puede tener. Es por ello que deberemos continuar la historia en una próxima entrega…

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Salto Encantado

En Misiones hay alrededor de 20 áreas naturales protegidas que tienen la categoría de Parques Provinciales.
El primero que visitamos fue el “Salto Encantado del Valle del Cuña Pirú“.

El Encantado

Está ubicado en la localidad del mismo nombre, en el Municipio de Aristóbulo del Valle. Como para ubicarses, sería más o menos en el centro de la provincia.

Respecto al salto que le da nombre, lo forma el

Arroyo Cuñá Pirú (mujer flaca). Tiene una caía de 60 metros, está a 470 mts. sobre el nivel del mar y se dice que fue visto por primera vez en el año 1936.

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El viaje por las rutas misioneras ya es en sí un placer.

Allí en pocos kilómetros el camino cambia mucho en paisaje, en relieve y en poblados, que los hay tooodo a lo largo de las rutas.

Acoto: en 29.800 km2 la población aproximada es de 964.000 habitantes.

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Pero bien… luego de una pasada técnica por la ciudad de Posadas fuimos derechito para el parque, nuestro primer destino en la selva misionera.

Al fondo a la der la carpuza

Al fondo a la der la carpuza

De una

De una

Abriéndose pocos kilómetros de la ruta 14, por un camino de ripio se llega al parque.

El mismo se encuentra en la zona de las sierras de misiones y, como todo parque provincial, cuenta con la presencia de los guardaparques.

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La zona de acampe tiene todos los servicios (quinchos, parrillas, electricidad, sanitarios, duchas y un buffet) y su particularidad es la hermosa vista hacia el salto desde lo alto. Y así lo disfrutamos con la luna nuestra primer noche.

Al otro día salimos de mañana a hacer uno de los senderos.
Una caminata por la selva para llegar al Salto La Olla y al ladito, el Salto Picaflor.

Todavía estábamos verdes con la cuestión del agua y no incluimos la malla en nuestro equipo. Así que, como la olla estaba buenísima, improvisamos vestuario para aprovechar de ella, cada uno a su gusto.

Después aventuramos un poco por las piedras.

Y volvimos al
camping a buscar la sombra del mediodía. El calor ya se empezaba a sentir por estos días y pronto nació nuestro deseo de las hamacas paraguayas.

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Por la tarde hicimos otro paseo, que consiste en unos 300 escalones que descienden hasta el mísmisimo Salto Encantado.

Y Ari llegó a retratarlo bien de cerca

Hay un tercer sendero que no hicimos, que recorre otros dos saltos más pequeños.

Los días que estuvimos en el parque tuvimos vecinos: Marta y Ricardo, una pareja de La Plata que viajaba y dormía en una Kangoo.

Por supuesto compartimos con ellos un asado la última noche.

Ahí aprendimos algo de la pasión de Ricardo por el orden, basada en el aprovechamiento del espacio y los recursos. Regla número uno cuando todo se encuentra dentro del auto! Ya la estamos aplicando, por ejemplo, en nuestro cubiertero de botella.

Una pasada breve pero provechosa por el encantado, un hermoso lugar para adentrarnos en el agua y el verde de la provincia.

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En busca del Puesto del 9

La propuesta de un antiguo puesto ovejero con cocina a leña tentó desde que llegamos

El puesto captado por gaby

El puesto captado por gaby

al parque.

Nos recibió Fernando, como en su casa. Es el Parque Nacional P. Moreno, un destino pendiente para Ari y un lugar desconocido para la gaby y para mi.

Con detalle y opinión personal el guardaparque nos dijo las opciones de acampe y caminatas.

Después de dos bellos días y noches en el Lago Burmeister (ver nota aruel) fuimos

obedientemente a avisar a los guardaparques nuestra expedición al puesto del 9.

Para estos días ya éramos los únicos tres turistas en esa extensión de naturaleza.

Comienza la caminata

Comienza la caminata

Las nubes amontonadas y el viento abofeteador me acobardaban para la aventura pero por suerte no había opción más tentadora (más Ari que agitaba) así que arrancamos a caminar, dejando a la gitana entre los yuyos y nosotros con pura comida en los hombros.

Teníamos una única indicación del guardaparque: “cuando vean un mallín vayan por arriba y después sigan el sendero”

Dicho en el aire, mirando el mapa, todo clarísimo. Y empezamos bien, cuando hay fila el camino es claro, y viceversa. Pronto nos dispersamos buscando alguna señal roja oculta o tumbada por alguna vaca.

Por allá, por acá, fuimos, vinimos,suponíamos: ¿será este el mallin que decia Fernando?…alguno dijo y todos ubicamos ahí aquella indicación. Entonces seguimos por arriba, con la fe suficiente como para hundirnos en el sin sendero del mallín. La delicadeza la perdimos a los pocos pasos para dar lugar al chapa chapa.

Qué lago el Belgrano

Qué lago el Belgrano

Ahí nomás, embarrados hasta las rodillas, dimos la vuelta a la montaña y apareció el Lago Belgrano, bien turquesa y con un arco iris de punta a punta.

Después de dos horas tranquilas y contemplación sin detener el paso, el camino se alejó un poco del agua y a la distancia vimos el puesto.

Diminuto, perdido entre los áridos pastos y algunos pequeños bosques dispersos.

Una horita más, cruzamos el último arroyo y llegamos.

A lo lejos

A lo lejos

Abrimos la puerta y fue una grata sorpresa. Todo de madera (hecho con cajas de polvo arsénico inglés) y equipado hasta el mínimo detalle.

Un trabajo de los guardaparques, brigadistas y los pocos visitantes.

El puesto era un dos ambientes: en uno de ellos la cocina, living comedor y cuarto, el otro sala de herramientas, ropero y otra habitación. El baño estaba por fuera, a pocos metros.

Y por ultimo el arroyito proveedor de agua, con cartel indicador y todo.

Nos recontra alimentamos y calentamos con la cocina a leña, hasta comimos con la puerta abierta.

De mañana

De mañana

A la noche disfruté de mirar la luna por la ventana de nylon, de estar en la bolsa de dormir escuchando el chiflete.

Bien de animal de costumbres, disfruté el hogar cuando la costumbre era el aire libre y la carpa.

Nuestro aporte al hogar fue un botiquín hecho con el tetra del toro.

Cerramos la puerta con su soga, tal como estaba, y dijimos adiós al puesto que fue ovejero y ahora refugio sin ovejas.

Bendito reparo

Bendito reparo

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La vuelta fue al ritmo del viento, harto viento, fuertísimo. Empujaba, golpeaba, volaba, tiraba y así en las tres horas de caminata.

Y mientras me tumbaba yo me tentaba.

Agotamiento de viento fue el resultado final cuando sentimos la calma total dentro de la gitana.

Los días siguientes en el parque merecen otro relato exclusivo.

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Parque Nacional Pre Delta, Entre Ríos.

Entrada al parque

Mientras me tomo unos matecitos al costado de la laguna en los correntinos Esteros de Iberá les cuento un poco del primer PN Mesopotámico.

Salimos de Victoria a eso de la jonce, entre pitos y flautas llegamos a la ciudad de Diamante, nos aprovisionamos de verduras, vino, agua, etc y le dimos a los 6 u 8 kilómetros que separan a esta ciudad del parque.

La Bertoni en el area de acampe

Creado en el 1991 y con una superficie de 2.458 hectáreas, el PN Pre Delta protege al ecosistema propio del delta de nuestro querido Paraná. No se cobra entrada y dispone de un área de acampe agreste con baños (gratuito también).

Amaneciendo en la laguna

Finalmente volvimos a la vida de carpa y naturaleza (lo necesitábamos y mucho!), el sector de acampe hermoso, los guardaparques lo mantienen de 10. A un costado se tiene un arroyo muy bonito y del otro un poco de monte y pajonales donde comienza el único sendero bien terminadito que conecta a dos lagunas entre la espesa vegetación propia del delta y finaliza bordeando un poco la costa del arroyo.

Como se podrán imaginar o no; la mezcla de arroyos, lagunas y mucha vegetación es ambiente propicio pa que pululen muchos pajaritos. Según los guardaparques hay mais de 200 especies… y sip, así a simple vista se ven muchitos… horneritos, cardenales, polluelitos, y muchos más que no me acuerdo.

Senderito en el monte

Cuices

Al atardecer se pueden ver a los cuices salir de los pajonales, carpinchos timidones, lobitos de río y nutrias, y, si se está en el momento indicado se puede llegar a observar a un yacaré.

La papa parece estar en tomar una excursión en lancha a través del delta, ya que por su naturaleza la parte transitable a pata es pequeña. No tuvimos la suerte ya que justo en los días en que por allí estuvimos el señor que las realiza estaba de vacaciones.

Muy lindo y muy recomendable. Calculo que en temporada y seguramente los fines de semana debe de ser muy concurrido.

Cardenilla

La anécdota se la lleva nuestra Bertoni (la carpa): mientras armábamos a la gitana para irnos, dejamos la carpa sin su sobretecho armadita pa que se aireé bien. En un momento miré hacia donde debería haber estado la carpa y no le estaba, le pregunté a la Lu si la había desarmado… pues que no, asi que salimos corriendo hacia donde estaba soplando el viento.

Representacion de lo sucedido

Increiblemente estaba flotando en el arroyo con rumbo a Tigre, jajajaja, que imagen!! Lu salió corriendo a buscar a la guardaparques mientras yo me quedé fumando un pucho mientras la veía irse ta que se encajó y empezó a hundirse. Ya me había despedido de ella cuando llegaron la guardaparques y un chico del lugar con unas cañas bien largas con las que para mi sorpresa y asombro, rescataron a la ya hundida bertoni. Salvo por unos parantes que se doblaron un poquito, la ya ahora acuática salió completamente mojada pero ilesa: chupate esa!

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