Entradas con la etiqueta Chaltén

Es lo más grande que hay !

Siempre hay un lugarcito en la gitana

Es un peso pesado !

En nuestro paso por Santa Cruz, la Gitana tuvo fuertes experiencias.

A la hora de salir de caminata por las montañas y rearmar nuestras mochilas para tales fines, ella se veía totalmente bardeada.

Así estábamos  a la mañana siguiente del retorno al Chaltén.

A paso lento y tras un par de horas rearmamos los bártulos  para continuar viaje.

Se venía la ruta 40 enripiada !

.

.

Ahí la gitana empezó a sentir el traqueteo del serrucho y las piedras, que segurían por muuuchos  kilómetros santacruceños … y que terminó siendo costumbre en la segunda parte del viaje, a medida que fuimos subiendo.

.

Dibujo en la Ruta 40

Etiquetas: ,

Cuando de caminar se trata …

Buena vista de desayuno

Continuando con una antigua nota de aruel acerca de nuestros paseos por el humeante Chaltén, dentro del PN Los Glaciares

Secando al sol

Luego de un intenso día de caminata, iluminó la luna llena, sopita y a la bolsa.

Fue una fresca noche en el campamento Poincenot y despertamos con el cielazo soleado que nos hizo disfrutar de unos buenos mates y arrancar calentitos un nuevo día.

.

Con ganas de ver y ver y conocer aquel lugar alejado al que nuestros pies llegaron, primero nos fuimos de paseo por un sendero que sale desde el campamento hacia Piedras Blancas. Otra ronda de mates al sol y la infaltable vista  increible (porque es así, todo es un espectáculo), en este caso de otro glaciar.

En el parque de los Glaciares

No podíamos demorarnos mucho porque la travesía continuaba.

Previamente habíamos desarmado campamento, dejando las mochilas listas, a la espera de nuestros hombros para seguir camino al próximo campamento, llamado D’Agostini, aproximadamente a 3/4 horas de caminata.

Con cara de pocos amigos

Objetivamente el camino es llano y bastante abierto, de a ratos se interna en el bosque más tupido y se atraviesan las lagunas Madre e Hija.

Subjetivamente, se me hizo laaargo !!! Como todo en la vida, hay días y días, y éste no fue uno en el que mi ánimo bailara de contento.

El cansancio físico que tenía se manifestó con un tanto de malhumor por mi parte porque no quedaba otra que caminar, caminar con la mochila, y caminar hasta llegar, que nunca se sabe cuándo.

Lengas y laguna por Gaby

Tantas cosas pasan por uno ahí !  Y eso es lo fascinante y potente del caminar, además de los lugares que se transitan, lo que uno siente  en cuerpo y mente.

Tras horas de andar y poco hablar, atravesando lengas y más lengas, la vista del Fitz Roy quedó atrás y aparecieron otros picos hermosos, el Cerro Torre y sus compañeros.

La calma del alrededor era otro regalo de la naturaleza. Ya estaba atardeciendo y con la luz particular de esa hora llegamos al campamento D’ Agostini, que como el otro, está ubicado en un bosque cercano al río. Ambos son agrestes, es decir, sin servicios, cuentan con letrinas pero, en mi opinión, mejor los yuyitos (manteniendo la limpieza, por supuesto).

.

Puesta de sol sobre el Torre

Tomamos un rico café batido, armamos la carpa y bajó el cansancio para todo el grupo.

Bosques altos de lenga y ñire

Así que ni bien empezó a caer la fresca de la noche, que siendo abril y estando cerca de los glaciares, era importante, ya nos metimos en nuestra querida carpa.

Noche de viento y el cielo que amaneció tapado, estaba tapadísimo a las pocas horas.

Esta vez el cansancio le hizo efecto a Aru, y no salió de la carpa hasta tarde. Mientras tanto con Gaby y Sol fuimos a conocer la Laguna de los Témpanos, que por suerte! estaba a pacitos del camping.

Témpanos color crema del cielo

Como indica su nombre, se ven de cerca los témpanos flotando en la laguna. Tremendo viento había y espesas nubes tapaban los cerros, así que  volvimos al camping para debatir si quedarnos o irnos.

Volviendo al Chaltén

La inminente tormenta fue más fuerte que la fiaca de armar y de nuevo caminar. Con energía y velocidad, emprendimos la vuelta al pueblo del Chaltén.

Como de costumbre, en el camino nos la pasamos hablando de todo lo que íbamos a comer al llegar. Dicho y hecho, ya en la gitana nos comimos unas empanadas con cerveza y seguimos degustando en el barcito del pueblo. Ahí vimos la lluvia, que finalmente llegó y con toda.

Etiquetas: , , ,

Con aire de otoño

Cuando nómades más constantes  éramos, justamente, con actitud nómade.

En e l vaivén de un nuevo ritmo de vida estamos pero estamos!

Maravilla de lengas y nieve

.

.

Siempre quise ver el otoño de otro lugar  fuera buenos aires.

Estación que vivimos por la patagonia, empezando en Tierra del Fuego.

A medida que fuimos subiendo y el otoño avanzaba, la locura de los colores era más intensa.

Hasta que llegamos al Chaltén, en Santa Cruz y el paisaje era un estallido para los sentidos.

La lenga ! Es un árbol de la familia Nothofagaceae que habita en la Cordillera de los andes. También conocido como roble blanco.

Es una especie representativa del bosque andino patagónico y en nuestro país se encuentra desde Neuquén hasta Tierra del Fuego.

Dependiendo de la altura en la que crecen, pueden ser desde altísimos árboles hasta pequeños arbustos, ya más arriba, cerca de las nieves.

Sus hermosas hojas son verde oscuro. Y… aquí está la magia: en otoño se tornan rojas y amarillas.

El contraste de las lengas con el verde de otras hojas, la nieve y los motañosos Andes.. ayayay!

Caminando entre ellos estuvimos tres días en los alrededores del cerro Chaltén.

Inolvidable para cuerpo y alma.

.

.

Etiquetas: , , ,

En la capital nacional de la caminata.

Cerro Chaltén y Torre desde la ruta.

Cerro Chaltén y Torre desde la ruta.

Ahora que estamos bajo el influjo del calorón norteño, en las cercanías de La Calderilla (Salta), lugar donde Guemes y Belgrano se reunieron, nos es placentero recordar al otoño pasado.

En el punto cardinal opuesto y con temperaturas que rondaban los cero grados, nos propusimos con Lu, Gabi y Mery (mi hermana que andaba de visita), hacerle honor a la capital nacional del “Trekking” que no es otra cosa que la de caminar y caminar.

Lengas y Ñires colorean los senderos

Lengas y Ñires colorean los senderos

El Chaltén es una pequeña población ubicada en las faldas del cerro homónimo. En realidad al cerro se le conoce como Fitz Roy, tal como lo bautizó el Perito Moreno. Como a mí esa historia no me dice nada, y como ya tenía un nombre y ese es mucho más bonito y propio io le voy a seguir llamando como a él le gusta: Chaltén (montaña humeante en tehuelche).

un-descansito-sanguchero

un-descansito-sanguchero

Al parecer de entendidos en materia geológica, estos curiosos picos (tanto del cerro que hablamos como el del Torre que tiene a su lado) son formaciones posteriores a la de la cordillera de los Andes. Hermanos con las Torres del Paine chilenas, fueron dados a luz luego de que por presiones de las capas tectónicas emergieran a la superficie tanto roca sedimentaria como un super granito. El correr de las glaciaciones les dió la forma actual y pim pam pum ahi lo tené: un EPETACULO!

casi llegando al Poicenot

casi llegando al Poincenot

Cómo ia le habiamos llegado casi de noche, nos pareció oportuno postergar la caminata con mochila y carpa para el otro día y hacer camita en jostel. Así fue que nos quedamos en uno llamado Marconi, donde su dueño nos mostró asombrosas fotografías de cuando realizó la zarpada caminata por los Hielos Continentales.

mapa del recorrido (celeste esta nota)

mapa del recorrido (celeste esta nota)

Si si, atrás de esta formación se esconde el campo glaciar continental mais grande do mundo que tantos problemas nos trajo con nuestros hermanos chilenos (claro, es una reserva gigante de agua dulce sobre la que aún no se han fijado los límites).
Ah, casi me olvido, todo este lugar pertenece a la parte norte del Parque Nacional Los Glaciares.

Area de acampe Poincenot

Area de acampe Poincenot

Bué, la mañana llegó y nos preparamos pa salir rumbo a la aventura. Dejamos a la Gitana en la entrada al sendero que nos llevaría al campamento Poincenot y tucu tucu taca taca empezamos la caminata con las mochilas bien cargaditas.

Se viene la onda come nieve

Se viene la onda come nieve

Entre hermosos bosques de Lengas y Ñires fuimos cuesta arriba, Mery quien pensábamos le iba a costar esto de caminar por la montaña con mochila llevaba la delantera y arengaba al equipo mientras sacaba una foto cada 50 metros. A la hora de caminar llegamos a un hermoso mirador, aprovechamos la oportunidad pa comer unos ricos sanguchitos.

Llegando a laguna de los tres

Llegando a laguna de los tres

Seguimos la marcha en la maravilla de paisaje otoñal, bordeando ríos, atravesando espesos bosques y alguna que otra pampa donde la vista era única e irrepetible a cada paso (en éste tramo nos encontramos con los muchachos que estaban haciendo la 40 y ya habíamos conocido en el Calafate). Finalmente luego de 2 horitas y algo más llegamos a la zona de acampe libre llamada Poicenot (aquí nos encontramos con un austriaco con el que estuvimos en Torres del Paine). Un poco fatigados armamos campamento y nos dijimos: que onda, seguimos camino a la Laguna de los Tres? (lease hora y media más de caminara pero super empinada y con nieve). Era día de gloria, así que ya sin mochilas le dimos pa lante.

El Chaltén y Laguna de los tres

El Chaltén y Laguna de los tres

Sube que te sube ya a pocos metros los manchones de nieve abundaban. Mery fue la pionera en probar calmar la sed con agua cristalizada y poco a poco todos fuimos convertidos al culto de come nieve.

camino-de-vuelta-al-campamento

camino-de-vuelta-al-campamento

El paisaje se va poniendo de buenísimo a insuperable metro a metro y cuando ya parece que llegás, llegaste y estas ante una imponente laguna verde esmeralda, glaciar un poco más arriba coronado por el omnipresente y majestuoso Chaltén y su séquito de nubes que lo viste y desviste en cuestión de segundos.

Anocheciendo en la bajada

Anocheciendo en la bajada

Como buenos argentos de ley, nos tomamos unos ricos matecitos, probamos el inmaculada agua de la laguna, sacamos muchisimas fotos, y ya atardeciendo emprendimos la vuelta a nuestro campamento. Todo el camino fue algo de lo más bello en todo el viaje. El ténue rojo del Sol atardeciendo pintaba las nieves de las cimas vecinas, mientras la Luna hacía su aparición entre ellas y nubes que iban y venían.

Chicas superpoderosas!

Chicas superpoderosas!

Ya de noche hicimos aparición en la zona de acampe, el austríaco y algunos otros se habían preocupado por nosotros y ya estaban en grupo de rescate a por nuestra suerte. Cha gracias querido, todo un gesto.
Cenamos, charlamos, y gracias a Mery pudimos ver lo que nunca antes: un arco iris Lunar! Si si, entre las nubes y desde una pampita cercana con vista al cerro allí estaba! Y así el mágico Chaltén nos cerró un día de maravilla y magia.
Hoy desde la otra punta, Chaltén querido, te recordamos y agradecemos esos eternos regalos que nos has dejado impreso en el alma…

Etiquetas: , , , ,

Otros mosqueteros en la 40

Cerro Chaltén

Cerro Chaltén

Nos encontramos con ellos en un camping de El Calafate, los muchachos estaban cumpliendo un sueño: hacer la ruta 40 de punta a punta. Tres amigos en una camioneta. Sus caras y energía lo decían todo, la aventura los estaba rejuveneciendo y era hermoso verlos.
Días después en una caminata por el Chaltén nos reencontramos de casualidad. Y llegando al cerro (con su punta que se dejó ver y todo) sacamos esta linda foto: MUCHACHOS, QUE EL SUEÑO SIGA Y SIGA!!!
PD: Recuerden que nos invitaron a un asado en San Miguel a la vuelta… que hay mucho por contarnos!!

Etiquetas: ,